Los años salvajes del blog español

¿Cuál fue el primer blog que leyeron? ¿En qué año se dio esa experiencia iniciática?

Yo lo recuerdo bastante bien: debía ser finales de 2002, me bajaba canciones con el Napster y jugaba al Half-Life con mi flamante tarjeta gráfica N-vidia de 8 megas. Los buscadores de referencia eran Altavista o el de Terra, y el navegador Netscape. Por aquel entonces uno no corría el peligro de consumirse la vida en internet: en lo que tardaba en cargar una página tenías el tiempo suficiente para reflexionar sobre la necesidad de verla.

A ver, el primer blog. Pues era de una chica que hablaba de sus cosas de cada día, en plan “querido diario, hoy he hecho todas estas cosas fascinantes, y he pensado estas otras cosas más fascinantes todavía”. Viendo aquello uno se preguntaba:

¿Pero esto qué leches es?

Y pasaba a otra cosa.

terra, 2002, buscador

Esto lo veía todos los días para acceder a mi correo. La web de Terra el 23 de Noviembre de 2002

Pasados uno o dos años descubrí que el panorama había cambiado. Los blogs ya no eran “queridos diarios”, o al menos no sólo. Descubrí algunos en los que gente inquieta y creativa se dedicaba a escribir sobre sus paranoias y obsesiones con buena traza y una extraña erudición. Muchos de los primeros que frecuentaba son bastante famosos, como el desaparecido blog de Nacho Vigalondo, en el que el director tejía extrañas relaciones entre el cine, los video-juegos y la vida. Ahí estaba (sigue estando) también el Focoblog de John Tones, el gabinete del Doctor Zito, El Blog Ausente, el No Recomendable de Raúl Minchinela, El Emperador de los Helados de Noel Burgundy, y algunos más.

Recuerdo de manera especial El Misterio de los Intervalos de Silencio, desaparecido blog del escritor barra muchas otras cosas Rubén Lardín, con una calidad estética y una capacidad de desasosiego fuera de lo normal. Éste sí que era un “querido diario”, pero a lo salvaje.

No soy el único que se aficionó a leer a estos señores, y algunos de ellos son considerados pioneros en la escena digital nacional, sea eso lo que sea (a mí no me pregunten, lo pone aquí. Bueno, está escrito por ellos mismos pero me lo creo). ¿Qué me gustaba de estos blogs? En pocas palabras, que hablaban de cosas estúpidas de manera inteligente. Es decir, que eran blogs que hablaban de imitadores de Bruce Lee, de la narrativa de las películas de Van Damme o de las implicaciones psicológicas de Green Beret, y lo hacían tomándose el tema en serio. Creo que fueron de los primeros que dieron alas en internet a ese tipo de acercamiento a la cultura popular, que llevaron ese discurso de los fancines, que leían los modernos de ciudad, a un espacio al alcance de todos de manera instantánea. Creo.

Aquí nos podríamos poner en plan sociológico y hablar de la sobreexposición de una determinada generación (la mía) a ciertos productos culturales de consumo de masas. De su asimilación por parte de niños que, al crecer, no tuvieron prejuicios a la hora de volver a ellos y reproponerlos desde un punto de vista “adulto”, atendiendo a sus implicaciones antropológicas, sociales y filosóficas. De un público de esa misma generación y con los mismos referentes culturales dispuesto a acoger esas relecturas. De su influencia en el cine, el cómic y las artes actuales, y tal y cual.

green beret, videojuego

Green Beret. Nivel de dificultad: el infierno en la tierra

Esto es un poco sociología barata pero se podría hacer. Ahora bien, lo que a mí me gustaba era la subversión implícita en todos estos blogs del discurso académico oficial y de la distinción, que le es propia, entre alta y baja cultura. Es decir, que lo que ellos hacían era coger a profesores y periodistas culturales y decirles: “ustedes en sus universidades y suplementos culturales hablan de Tolstoi, de arquitectura románica y de filosofía analítica. Yo voy a dar clases en mi blog de cine de derribo, lo voy a convertir en un Tema Importante y la gente lo ta va tomar en serio”.

No sé si se podría decir que intentaban reformular el canon cultural occidental, o que utilizaban internet para crear uno nuevo.

Por supuesto que esto de la subversión cultural no es nada nuevo. Mezclar alta y baja cultura ya lo hizo Rabelais con Gargantua y Pantagruel y, poco después, Cervantes. Desde Rabelais y su mundo, de Mijail Bajtín,  la disciplina de la historia cultural es consciente de la necesidad de conocer la frontera que cada sociedad establece entre alta y baja cultura, frontera que hay que romper si queremos conocer en profundidad una determinada cultura. Ahora bien, esto que digo es un discurso propio de la Academia y considerado por todos nosotros como alta cultura. Hay un aspecto metalingüístico insoslayable para el académico: yo hablo de baja cultura, pero para ser tomado en serio tengo que hacerlo según los parametros que me marca el sistema académico, de manera que mi discurso sobre baja cultura pueda ser considerado como alta cultura.

En cambio, los blogs que cito daban un salto fuera de la jaula donde se encierra este discurso académico. Podían hacerlo con éxito porque aterrizaban en el blog, formato donde se dan dos características fundamentales: libertad de expresión (bueno, al menos para decidir lo que es serio y lo que no) y acceso a un público mucho mayor que el de los fancines, que hasta ese momento eran las únicas publicaciones que ejercían ese tipo de discurso.

El caso es que pasado el tiempo dejé de leer la mayoría de estos blogs: ¿Por qué dejé de leerlos?

  • Primero, porque yo tenía una vida con la que seguir adelante y unos ritos académicos que pasar, y las teorías y divagaciones sobre las películas malas de Nicolas Cage, por mucho que me entretuvieran, no me ayudaban a ello. Aquella era una información con la que yo no construía nada concreto (ni falta que hacía: no era esa la intención de los autores), así que tuve que elegir.
  • Segundo, por un cierto aire de camarilla y colegueo que reinaba entre los blogueros. Es algo normal, e incluso inevitable, que se conocieran y recomendaran unos a otros, hablaran de ellos mismos… pero eso a la larga hace que uno pierda el interés inicial: no vas a estar siempre leyendo al mismo grupo de coleguillas.
  • Tercero, y tal vez lo más importante, a un cierto punto algunos empezaron a adoptar los mismos vicios del discurso académico oficial que ellos, de manera implícita, criticaban. Recuerdo un bloguero que escribió un post sobre una conferencia que había dado el creador de la serie House en Barcelona, y se mofaba de una conferencia anterior sobre literatura rusa, en plan: “hablan de Tolstoi, menudo festival”. Sin quererlo, el bloguero había establecido una nueva distinción entre alta y baja cultura, diversa de la académica, claro, pero no por ello menos discriminatoria: “House mola; Tolstoi es un tostón”; “series americanas, bien; literatura rusa del XIX, mal”. No es la única distinción de ese tipo que advertí. A partir de ese momento me pareció que en internet podía resultar más subversivo y arriesgado hablar de Tolstoi o de Pico della Mirandola que de zombies y Godzilla. Desde luego, es mucho menos popular.
Leon Tolstoi en 1908

 Leon Tolstoi en 1908. Un respeto.

Ahora he vuelto a pensar en todos ellos a raíz de una entrada conmemorativa y a la vez crítica en el blog del Dr. Zito. ¿Qué ha pasado con todos estos blogs? Algunos han desparecido, como el blog de Lardín o el de Vigalondo. Otros se han trasladado a páginas web de revistas, donde siguen a su marcha. Otros se han diversificado: No Recomendable, por ejemplo, dio lugar a las desafiantes Reflexiones de Repronto. Atareados sus autores en otros proyectos, esos blogs han quedando relegados a un segundo plano. Poco o mal atendidos, muchos quedan reducidos a escaparate de enlaces, imágenes o vídeos. Y claro, para hacer eso ahora tenemos Tumblr, Twitter y Facebook, lugares donde emigran muchos ex-blogueros.  Como nota el Dr. Zito, ahora resulta más sencillo enlazar algo en una red social que escribir una entrada en un blog, así que parece que el panorama cambia y el formato blog, después de la explosión inicial, tiende a desaparecer y, con él, la creatividad, la subversión, el canon reload y todo lo demás.

¿El blog ha muerto? ¿Y si lo hace qué leches enlazamos ahora desde Twitter y Facebook? Lo crean o no, éste era el tema del que quería hablar en esta entrada, pero claro, uno se enreda contando batallitas y pasa lo que pasa, así que cuelgo el “to be continued” y les emplazo a la próxima, apasionante entrada sobre el futuro de los blogs.

[Por ser breve he dejado de lado dos categorías de blog a las que también era muy adicto: blogs de crítica cinematográfica y blogs de guionistas, que son para darles de comer aparte. De estos últimos no puedo dejar de recomendar thehardmenpath, de Alejandro Pérez, con unas entradas que no tienen desperdicio, ya hablen de la crisis económica ya de las películas de Disney. Por cierto, El Misterio de los Intervalos de Silencio está desaparecido, pero pueden leerlo en parte aquí, gracias a la Wayback Machine de Internet Archive (¿de dónde voy a sacar si no una captura de pantalla del portal de Terra en 2002?)]

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2 respuestas a Los años salvajes del blog español

  1. paco dijo:

    Molt gran l’article, ..
    Anava a fer ací una disertació comparant el fenomen blog amb la mainstreamització del fenomen zombi, però pense que implicitament ja ho has dit tot…res que afegir…gran article

    Per cert jo al Dr Zito el trobe més digerible al tumblr…igual perquè al seu tumblr no parla d’economia..be, en general trobe més digerible quansevol forma mutant de red social

    Ens llegim

    • mprades dijo:

      Gràcies! No sé si seré jo, però els blogs pareix que vagen despersonalitzant-se poc a poc. L’exemple dels zombies és molt adient: el que abans era quasi contracultural ara és… doncs això, que sols falta una tele-novela de zombies a les quatre del vespre. No sé si s’emigra a d’altres plataformes per buscar la novetat, la comoditat, o ves a saber. Donaré una ullada al tumblr.

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