Un par de cosas que tal vez sé sobre periodismo ciudadano

El periodismo ciudadano es eso de que hoy en día cualquiera crea un blog y se pone a informar sobre un tema que le interesa (ejem), o cuelga una foto en Facebook en la que aparecen Rubalcaba y Chacón montándoselo y es portada de El Mundo, o tuitea en directo la jornada electoral de su pueblo y al día siguiente le apedrean por la calle.

Últimamente me he visto envuelto en varias discusiones en torno al periodismo ciudadano: qué es, en qué consiste, está bien, está mal, me da igual, etc. Las posiciones varían, en gran medida, según la profesión de cada uno de los participantes en el debate. Así, los profesores de periodismo (sobre todo si son jóvenes o están envueltos en proyectos sobre las nuevas tecnologías de la información) suelen mostrarse bastante receptivos al periodismo ciudadano. La gente que no es periodista también suele mostrarse partidaria de este nuevo fenómeno. Para ambos se trata de un modelo de periodismo que se impondrá en el futuro y cambiará las cosas para mejor.

Nick Riviera

Su periodista amigo

Por su parte, los periodistas currantes o pretendientes a tal suelen mostrarse bastante más críticos con el fenómeno. Lo ven como un acto de intrusismo profesional en el que unos aficionados suplantan su labor sin tener la preparación específica necesaria. Es común el ejemplo del médico. Suelen decir: “Yo quiero que mi médico sea licenciado y haya hecho sus examenes y su MIR y sus guardias en hospitales. Si me viene un doctor Nick Riviera diciéndome que es médico ciudadano probablemente huya (a menos que me apellide Simpson). Pues con el periodismo pasa lo mismo: no es fiable la información que me da un señor que pasaba por ahí sin haber estudiado la manera adecuada de contrastar y transmitir dicha información”.

La verdad es que cada una de las posiciones cuenta con argumentos bien fundados, pero lo que las explica no es tanto el argumentario como las circunstancias de quien lo maneja: un profesor universitario no tiene problemas en aplaudir el periodismo ciudadano porque no es su puesto de trabajo el que está en juego si dicha práctica se extiende. Alguien que no es periodista ve en él una ocupación más que añadir a su currículum; piensa: “hey, mi blog sobre películas de zombies es un claro ejemplo de periodismo ciudadano“. De esa manera pasa de ser un friki que pierde el tiempo en internet a convertirse en un periodista en ciernes.

Por su parte, alguien que se ha tirado cinco años para sacarse la carrera de periodismo no puede más que estar en contra de este tipo de práctica: su futuro, ya de por sí precario, se vuelve cada vez  más incierto a medida que el invento del periodismo ciudadano se generaliza y la gente acude a él para informarse. Esto último preocupa igualmente a un redactor que trabaja en un periódico y que ve cómo el blog del chaval aficionado al cine le quita trabajo en la sección de cultura, o cómo el tío que tuitea que se oyen tiros en casa de su vecino Osama recibe más atención que cualquier corresponsal enviado por el periódico.

Muy bien, pero más allá de la situación de cada uno, ¿el periodismo ciudadano mola o no?

Pues depende de lo que cada uno entienda por periodismo. Estos dos últimos casos suelen definir periodismo como “esa cosa que se estudia en la facultad de periodismo”, y periodista como “señor que tras tirarse cinco años haciendo exámenes en dicha facultad recibe un título”. Desde este punto de vista, el que tuitea lo de Osama no es periodista ciudadano, y con razón; el chaval del blog de zombies tampoco.

Ahora bien, si por periodismo entendemos “dar información de actualidad de manera veraz, contrastando las fuentes y con un estilo eficaz desde el punto de vista comunicativo”, la cosa cambia. El vecino de Osama sigue sin ser periodista, pero el chaval del blog de zombies sí puede serlo si mantiene al público al día y hace su labor de manera honesta y eficaz (periodismo cultural, ni más ni menos). Curiosamente, muchos periodistas de carrera caen fuera de esta definición cuando esconden publireportajes bajo el rótulo de información, presentan programas infumables en televisión o emiten imágenes de disturbios en Grecia diciendo que son de manifestaciones españolas (no miro a nadie).

Viñeta de El roto. Periodismo, propaganda, manipulación

Viñeta de El roto, claro (vía El País)

Hay un cambio radical entre uno y otro criterio: el primero viene a decir que periodista se es, mientras que el segundo afirma que el periodismo se hace. ¿Qué quiere decir esto? Pues que se es periodista únicamente cuando se transmite la actualidad de manera veraz, independiente y eficaz, y que no se es periodista cuando se hace otra cosa, por mucho título que tenga uno. No se es periodista, sino que se hace periodismo. Ahora bien, hacer periodismo no es fácil ni sencillo, ni en papel ni en blog, ni en ciudadano ni en súbdito, ni por uno mismo ni para El País. Haberlo estudiado durante cinco años supone aprender una serie de métodos, prácticas y técnicas que seguramente ayudan a hacerlo bien, pero ni es necesario ni, en algunos casos que vemos por la TDT, suficiente: se puede ser periodista sin haber cursado periodismo, de la misma manera que se puede ser escritor sin haber hecho un curso de escritura creativa, o ser filósofo sin haber cursado la carrera de filosofía. Lo que cuenta es el resultado.

El nivel del blog del chaval que escribe sobre pelis de zombies puede superar fácilmente el de las noticias sobre ese género en un periódico generalista, sobre todo ahora que la mayoría han decidido combatir la crisis a base de despidos y reducción de costes, es decir, reducción de calidad informativa. Esto, que en mi opinión lleva a acelerar su desaparición, conlleva también la desaparición de un modelo de periodista: ese periodista todoterreno que escribe de lo que sea  (normalmente bajo unas condiciones de trabajo esclavistas) y lo hace bien, pero sin ser especialista en nada concreto. Su futuro es cada vez más incierto con esto del periodismo ciudadano.

Y mientras en internet la gente escribiendo gratis y quitándole el trabajo. ¿Por qué lo hacen? Imagino que habrá tantas respuestas como blogs. ¿Es eso periodismo? La pregunta correcta es si hacen periodismo, y mucho sí lo hacen, nos pareza bien o no, nos dé más miedo o menos.  En internet una persona puede tener la misma difusión que un gran periódico. El periodista tiene la oportunidad, por primera vez en la historia, de escribir directamente para un público masivo, de contactar inmediatamente con fuentes de todo el mundo y de hacer periodismo de calidad, libre de ataduras empresariales. Supongo que por eso se dice que estamos en un mal momento para los periódicos, pero uno muy bueno para los periodistas.

La cuestión es cómo aprovecharlo.

PD. Aquí un ejemplo: un periodista que hace periodismo del bueno y dice cosas más interesantes que yo sobre periodismo ciudadano.

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3 respuestas a Un par de cosas que tal vez sé sobre periodismo ciudadano

  1. paco dijo:

    Fa uns anys vaig tindre una conversa amb una periodista sobre aquest tema, i ella dia que debia canviar el paper de periodista, el periodista debia de ser “el filtre” d’aquests continguts caòtics generats per internet.
    Curiosament veint molta de la prensa gratuita, la de noves tecnologies o la més frivola (societat), més que filtres em sembla que tradueixen directament les noticies.de Wired, de TMZ..i llocs així..
    No se, algo ha pasat en la premsa, probablement siga el mitjà que més ha patit el fenomen post-postmodern que ja comentaves a altres articles, Kapuscinski (pense que m’he deixat alguna consonant per posar), a los “Cínicos no sirven para este oficio” parlava dels canvis de la prensa d’eixos megacomglomerats informatius que ja no reflecteixen el mòn sinó que creen un…i on el principal objectiu és acabar amb la competència…amb lo qual paradoxalment la prensa s’uniformitza…si la CNN informa de la boda de lady gaga en un hamster propietat d’Aznar la BBC també té que informar..intereconomia…etc….i així creem la noticia….

    No se…i també la figura del periodista a este pais és ben extranya..no veig a cap Saviano per ahí, ni cap Sciascia…lo cual m’inquieta…

    • mprades dijo:

      Sí, hi ha moltes paradoxes al voltant dels conglomerats informatius: també es pensava que la pluralitat de mitjans portaria a una millora de la qualitat de la informació i ha passat al contrari: cadascú intenta assegurar-se el seu grup de fedels donant-los el que volen i transformant la informació en propaganda. La premsa de paper cada volta va pitjor per açò, no per internet, i cal veure què fer amb la xarxa perquè siga rentable produir informació de qualitat en ella (bé, i fora).

  2. Pingback: JuanBlan.co » Blog Archive » Estimada Natalia, #gratisnotrabajo

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