Ernesto Sábato y los límites de la divulgación científica

Conocí por primera vez la obra de Ernesto Sábato gracias a un compañero de facultad llamado Santiago. Era argentino (espero que todavía lo sea), su familia había emigrado a Málaga y él acababa de llegar a Valencia para hacer el doctorado, con resultados un tanto melancólicos. Fuimos amigos un año y ya no lo vi más, por estas cosas de la vida que suceden de repente y que hacen que te quedes con un CD de tangos prestado, o con el libro de Sábato Hombres, engranajes y Heterodoxia -que conservo sin el menor remordimiento porque él se quedó mi vídeo VHS (vale, salí ganando).

De Sábato leí algunos ensayos más (Uno y el universo, tristemente olvidado/robado en un tren de cercanías) y la novela Sobre héroes y tumbas, y luego pasé a otras cosas. Aún así, he seguido recordando algunas de sus tesis y puntos de vista hasta hoy, señal de que se trata de un autor muy bueno.

Para recordarlo se podría sacar a colación el estilo perturbador de su Informe sobre ciegos, o algunas ideas sobre la poca disposición de la mujer hacia el estudio de las matemáticas que, sacadas de su debido contexto, suscitarían sin duda comentarios polémicos e indignados de gente biempensante de hoy en día. Sin embargo, como esto intenta ser un blog sobre humanidades en la era digital, dejaré aquí un extracto suyo de Uno y el universo sobre la imposibilidad de una divulgación científica que sea eficaz y al mismo tiempo veraz.

No, no era la alegría de la huerta

Ernesto Sábato. Así, pensando.

Alguien me pide una explicación de la teoría de Einstein. Con mucho entusiasmo, le hablo de tensores y geodésicas tetradimensionales.

—No he entendido una sola palabra —me dice, estupefacto.
Reflexiono unos instantes y luego, con menos entusiasmo, le doy una explicación menos técnica, conservando algunas geodésicas, pero haciendo intervenir aviadores y disparos de revólver.
—Ya entiendo casi todo —me dice mi amigo, con bastante alegría—. Pero hay algo que todavía no entiendo: esas geodésicas, esas coordenadas…
Deprimido, me sumo en una larga concentración mental y termino por abandonar para siempre las geodésicas y las coordenadas; con verdadera ferocidad, me dedico exclusivamente a aviadores que fuman mientras viajan con la velocidad de la luz, jefes de estación que disparan un revólver con la mano derecha y verifican tiempos con un cronómetro que tienen en la mano izquierda, trenes y campanas.
—¡Ahora sí, ahora entiendo la relatividad! —exclama mi amigo con alegría.
—Sí —le respondo amargamente—, pero ahora no es más la relatividad.

Esta postura no se trata de una ocurrencia sin más: Sábato vuelve en diversas ocasiones sobre el tema del desencuentro entre la visión científica del mundo y la humana. “A medida que la ciencia se vuelve más abstracta y en consecuencia más lejana de los problemas, de las preocupaciones, de las palabras de la vida diaria, su utilidad aumenta en la misma proporción”, dice, pero esa utilidad de la ciencia poco tiene que ver con los sentimientos y las pasiones del hombre común.

Esta cosa de la crítica de la racionalidad instrumental y de la ciencia, así en general, es de sobra conocida, y los argumentos empleados suelen ser más o menos rigurosos o fundados. Sábato escribe, por así decir, con conocimiento de causa: no era un hippie hijo de la madre Gaya, sino un físico y matematíco que iba encaminado hacia un brillante futuro acelerando partículas, o vaya usted a saber, hasta que se encontró en París con el surrealismo y la literatura. Su obra, por lo tanto, va tenida en cuenta a propósito de estos temas.

Se ha ido un grande, desde aquí va un modesto homenaje. Por cierto, si quieren saber porqué El País escribe “Sabato” a pesar de que se pronuncia “Sábato” aquí una posible explicación (¿qué pasa? yo me lo preguntaba).

PD. Acaban de anunciar la película de A3 de esta tarde: “Atrapada con un tigre“.Va de una señora que… bueno pues eso, está atrapada en casa con un tigre.  Y no, no es en sentido figurado: se trata de un tigre enorme como los del zoo y la sabana. Con dos cojones.

Modo siesta: activado

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Ciencia, Está pasando, Literatura y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s